Comunidad de Alumnos de Seiken Karate Dojo
La comunidad de Alumnos de Seiken Karate Dojo, sus experiencias y reflexiones en el estudio, práctica y vivencia de nuestro Arte.
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Yo empecé a practicar karate porque cuando terminé de cursar en la facultad, quise aprovechar que tenía más tiempo, para empezar a hacer una actividad física que me pudiera resultar entretenida y desafiante, y también que fuera algo que si quería pudiera seguir practicando por mi cuenta y en mi casa. Entonces recordé que hacía mucho que quería aprender artes marciales, que además me podría llegar a servir como defensa personal; y cuando me fijé dónde podía practicar alguna, me enteré de que en el gimnasio de enfrente de mi casa daban clases de karate. Después, decidí ir ahí a probar unas clases para ver si me gustaba y si podía acostumbrarme a ir regularmente, y aunque al principio el entrenamiento físico me resultó muy exigente, no me defraudó para nada en cuanto a mis espectativas de que fuera algo desafiante (ya que lo es tanto física como técnicamente), y como además me resultó entretenido y bastante interesante, decidí seguir practicándolo indefinidamente.
Lo que me gusta de practicar karate es la posibilidad de superarme, de coordinar cada vez mejor los movimientos, llegar a hacer mejor las técnicas, y de a poco ir mejorando para poder hacer más fuerte y más rápido. Al mismo tiempo, esto también me aporta un mayor nivel de energía para mi vida cotidiana, me sube el ánimo, y me da más autoconfianza. Y por todo esto, todavía sigo practicándolo.
Bryan E. M. Breit,
Ingeniero químico |
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..” Cuando tenia la edad de 8 años, pedí a mi Mamá que quería hacer Karate, me llamaba poderosamente la atención el atuendo y las cosas que podían hacer, eran superhéroes. Así fue como el Karate fue parte de mi vida a partir de mi niñez, y durante toda mi adolescencia por 10 años consecutivos. Me enseñó Disciplina, Respeto, Compañerismo, y forjó el carácter y dio seguridad a un niño que era el mas menudito y el mas chiquito de su clase. Me dio muchas alegrías a través de logros que pude alcanzar en algunas competencias y exhibiciones y fue la base para la cuna del esfuerzo en la vida. Luego con el tiempo lo dejé y 17 años después, ahora en SHOTOKAN todo empieza nuevamente. Hace 2 años que comencé y hoy en día no me imagino sin practicarlo, ya que me brinda la Paz que necesito para estar bien conmigo mismo, y el anhelo de cada día poder hacerlo un poquito mejor. Estoy Feliz de que SEIKEN se haya cruzado en mi vida…”
Walter, Lic. en Administración de Empresas |
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Mi experiencia en la práctica de Karate Do
Desde chico me sentí atraído por la práctica de algún Arte Marcial. Quería hacerlo no por alguna cuestión práctica (como por ejemplo aprender a defenderme), sino porque sentía que era algo que realmente me gustaba.
Lo intenté un par de veces. En la primer experiencia no me sentí cómodo y dejé al poco tiempo (no se trataba de Karate-Do sino de otra disciplina). Más adelante volví a intentarlo, esta vez en un Dojo bastante reconocido por aquélla época (c. 1977), donde enseñaban Karate-Do, aunque no era estilo Shotokan. Practiqué aproximadamente 2 años, y si bien me gustaba mucho más que lo anterior, por algún motivo dejé de practicar. Tenía por entonces 17 años.
Pero siempre me quedaron las ganas de retomar, hasta que a los 42 (sí, ¡25 años después!), volví a esa especie de primer amor con el Karate-Do. Comencé a practicar Shotokan en Seiken Karate Dojo con Sensei Daniel Maehamasaki. La verdad es que no lo elegí, sino que llegué porque un compañero de trabajo practicaba allí. Hoy me siento sumamente afortunado por haber llegado a este Dojo y no a otro (se dice que uno no elije al Dojo, sino que es el Dojo quien lo elige a uno, y me gusta pensar que esto pueda ser así). Desde entonces el Karate Do significa muchas cosas para mí.
El Karate es un cable a tierra. Como nos dice a veces Sensei, no vamos al Dojo a descargarnos. Lo que nos descarga es el trajín diario. Karate nos recarga de energía, y en mi experiencia lo vivo así.
Karate te estimula a cambiar de puntos de vista, de alguna manera te da una mirada aunque sea un poco más oriental, a pesar que a nosotros nos cueste bastante, pero Karate te alienta a intentar ver, y hacer, las cosas de una manera diferente.
Karate también es eso, intentar, una y otra vez, sin que el resultado sea lo más importante, siempre que hayas hecho tu mejor intento de acuerdo a tus posibilidades. Karate te incita todo el tiempo a buscar límites, los propios, y también los de los demás. Por eso Karate te sirve como Padre, como profesional y como individuo, además de como Karateka, claro está.
Una de las mejores cosas que me pasan con el Karate es que cuando practico me olvido del mundo. No es que lo tome como una vía de escape (aunque no tiene nada de malo si efectivamente lo es), pero tienes que estar tan concentrado, teniendo en cuenta tantas cosas al mismo tiempo (posición, postura, balance, equilibrio, respiración, fuerza, kiai, relajación, ritmo, mirada, actitud y tantas otras más), que tu mente casi no tiene la oportunidad de pensar en otra cosa mientras lo intentas.
Y a medida que avanzamos y algunas cosas te empiezan a salir sin pensar tanto, pasando todo lo anterior a ser manejado por el cerebro en el subconsciente, es tal el estado de tensión-relajación, que se convierte en un disfrute, una emoción que te limpia la mente de pensamientos agobiantes, de preocupaciones. Esto es buenísimo para mí, una especie de “sana adicción” al Karate, que se convierte así en terapia anti- estress.
Karate es lógico, racional. Es economía de movimientos y de tiempo, y busca siempre descomponer al mínimo una fuerza. Pero también es Arte, y como tal necesariamente hay que sentirlo, de lo contrario, por precisa que sea la técnica, difícilmente conlleve energía más allá de la puramente física, difícilmente te genere satisfacción al ejecutarla, y por tanto, difícilmente esa técnica resulte efectiva.
El Karate para mi es todo esto y mucho más. Comparto muchos de los conceptos vertidos por mis Senpai y Kohai en estas páginas.
Karate te invita a mejorar, a superarte, te da confianza en vos mismo. Es disciplina, respeto hacia los demás y hacia uno, enseña a conocerte y a conocer.
Y todo esto tiene aplicación fuera de los límites del Dojo. Aunque pensándolo bien, en realidad no, creo que lo que realmente sucede es que el Dojo amplía sus límites más allá del Karate mismo, llegando al trabajo, a la familia, a los afectos, a la vida. ¡El Dojo Kun no se aplica únicamente dentro del Dojo!
El Arte Marcial te pone a prueba, te desafía todo el tiempo. Creo que el Karate Do aún más. Y más aún si es Shotokan.
Y si además se practica en Seiken, bueno, no te lo puedo explicar, tienes que venir a una clase, y comprobarlo por vos mismo!
Oss!
Marcelo Massimino
marcelo.massimino@gmail.com
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EN LO ESTUDIANTIL Y LABORAL.
No doy el brazo a torcer ante ninguna confrontación siendo siempre conciente de que mi decisión sea la correcta. En el ámbito estudiantil, la carrera de arquitectura no es una ciencia exacta, en donde el diseño es de suma importancia, con lo cual el aprobar un proyecto depende del gusto de un arquitecto u otro, este tipo de situaciones las viví muchas veces y si no fuese gracias a el Karate mis proyectos serian cambiados a algo que no respeta en nada mis gustos y sin sentido teniendo en cuenta mis ideas rectoras. "El Karate me enseño a defender y respetar mis ideales".
En lo laboral se da la misma situación, defender nuestra forma de trabajo y demostrar siempre el por que uno puede competir ante el resto. "El Karate me enseño a fortalecer mi carácter"
EN LO PERSONAL.
En estos 17 años que van, el Karate me acompaño en mi infancia, adolescencia y ahora me sigue acompañando en mi madurez. En cada etapa pude ver como podía diferenciarme de la gente con quien compartía, escuela, secundaria, estudios y trabajos, muchas veces llegando a pensar en que uno es diferente. Ahora se que fue así por vivir en base a lo aprendido en Karate. Me enseño a ser respetuoso en mi niñez, responsable en mi adolescencia y comprometido hoy, quiero seguir viviendo el Karate para seguir aprendiendo y seguir siendo diferente, seria bueno que todos puedan aprender a ser diferentes.
EN LO AFECTIVO CON LA VIDA.
Así como también el Karate me acompaño mucho tiempo hubo etapas de mi vida en las que tuve que dejar de practicar, en esos tiempos pude darme cuenta que no estaba conforme en todo lo que vivía día a día. Cuando practico soy feliz, analizo y no actuó impulsivamente, comparto más, soy más compañero y tengo mejor rendimiento laboral y estudiantil. Al viejo practicante el Karate lo complementa, al nuevo practicante el Karate lo enamorara.
El Karate es una herramienta que nos ayuda a crecer en lo laboral, personal y espiritual.
Ariel Acosta, Maestro Mayor de Obras y Estudiante de Arquitectura
acosuta@hotmail.com |
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¿En qué me modificó la práctica de Karate?
La práctica de Karate ha sido un camino largo, que para nosotros los occidentales es ingrato porque siempre queremos que sea exitoso o divertido. Pero si permanecemos, a pesar de estar cansados y querer abandonar, descubrimos en el tránsito, muchas joyas.
En mi trabajo:
Sin lugar a dudas, el Karate está vinculado al "arte de la guerra". Básicamente ese conjunto de estrategias que, en una confrontación, me permite salir victorioso. Y la vida laboral está llena de confrontaciones: cada vez que negociamos con clientes o proveedores, estamos frente a una pequeña batalla. Un pequeño "kumite" que se repite, cientos de veces, día a día.
El "deai" que aprendimos en el dojo, es esencialmente a la anticipación que podemos poner en práctica con nuestro "adversario comercial", para ganar la confrontación: el ipon deseado.
Y la confrontación siempre se manifiesta antes de producirse, en nuestra cabeza. El karate me ha servido para darme cuenta que cuanto antes elabore y analice la confrontación, mayor es la posibilidad que tengo de ganar la negociación.
En lo personal:
El camino del Karate me ayudó para conocer mis debilidades y directamente conocerme a mí mismo: una de las claves de encontrar un estado de felicidad y plenitud.
En karate confronto conmigo mismo: con mis miserias, mis carencias, y detecto mis miedos mas internos. Y si permanezco firme en la práctica, puedo llegar a superarlos.
En lo afectivo:
La camaradería entre quienes transitamos este camino de autoconocimiento es una de las cosas que más me ha marcado. Puedo decir que he sentido la presencia de la "familia" de Karate, en épocas de crisis y problemas: siempre un compañero que nos comprende y apoya. Un sensei que nos brinda su experiencia y visión. Uno siente que no está solo, alguien que comparte una misma filosofía de vida y visión de los problemas.
Creo que estos 15 años de práctica, más allá de los amigos, las técnicas y las capacidades, ha modificado mi visión de la vida y el conocimiento de mí mismo.
Muchas gracias, Karate!
Luis Aguilar Sindes, Lic. en Sistemas |
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Lo que modificó el karate-do en mi vida fue, diria todo, lo primero, profundo que encontré dentro de mi mismo, fue aprender a tomar decision en la vida, ante determinada situación, y no dudar, pensando en lo que vendría, con temor a la nada, de ahi a enfrentar lo que viniera.
Pasé por distintos trabajos, y con mucho orgullo y las ganas y el propósito de que lo que hacía,lo hacía bien, y me sentía el mejor, y no se me cayeron los anillos, todo lo contrario. Aprendí a verme de arriba, y solucionar los y mis conflictos, personales, y también a escuchar, y dar una mano en lo posible al otro.
Pero creo que lo mas importante para mi, fue el desapego, que es muy difícil de encontrar, y eso fue a partir de las decisiones, en lo afectivo, no se, pero creo que de por si lo soy.
Y en cuanto a mi trabajo, por suerte, encontré mi camino, y este es trabajar a diario con karate-do, y con todos los valores que estos implican, desde ya, mi lema personal es el dojokun, que tan difícil es llevarlo a cabo diariamente, pero vale la pena, y ser uno mas en la cadena de la transmisión de este exquisito arte, OSS!
Claudio Enrique Crespo, Instructor de Karate-Do Shotokan |
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a) En el plano profesional, Karate me ayudó a mejorar la manera de tomar decisiones, las cuales deben ser a tiempo, pero con una cierta meditación, un análisis adecuado. Una toma de decisión infaliblemente determina el escenario siguiente, y condiciona a las decisiones futuras. Creo que en kumite pasa lo mismo, pero reduciendo el tiempo a milésimas de segundo.
b) En el aspecto personal, Karate me otorga seguridad: primero en el conocimiento de quien soy realmente, cuál es mi fuerte y cuál mi tendón de Aquiles, de esa manera puedo potenciar mis fortalezas y disminuir mis debilidades, y si no puedo, al menos tratar de exponerlas menos.
Fernando Javier Perroni, Arquitecto |
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El karate-Do y como influye en mi vida
En esta época donde convivir en sociedad exige estar en contacto con personas de distintas culturas y educaciones el Karate-Do me enseña un camino para que mi mente y cuerpo:
- Encausen sus emociones reaccionando dentro de lo que es socialmente adecuado
- Descargue positivamente esas energías que dañan el cuerpo
En este sentido el karate me ayuda a comprender a través de su arte que debemos estar:
Alertas (Zanshin) para saber que pasa a nuestro alrededor.
Dominar (Kihon) el cuerpo para saber como movernos en la acción.
No dar el primer golpe (Karate ni sente nashi) para no ser arrastrado por la violencia del otro
Tener posiciones bajas para ser estables al movernos en nuestro día
Movernos en los límites de nuestro cuerpo para entender que nuestra energía esta en nuestro interior y que no debemos buscar soluciones mágicas fuera de nosotros
Proceder (Makoto) con actiutues claras frente a los demás
Descargar emociones (Shugyo) en el doyo dejar con nuestra practica la energía generada en el roce con los demás
Oss
Guillermo.
Servicios de Comercio Exterior |
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Yo comencé a practicar karate en búsqueda de aprender una mejor defensa.. ya antes había tenido algunas peleas, pero luego de comenzar a practicar no las tuve mas. El karate me hizo ver el mundo de una forma distinta, comencé a alejarme de lo violento, logré darme cuenta que no todo pasa por la violencia, aprendí a analizar mejor lo que me rodea... al final seguí practicando karate por que me ayudó a tener una mejor vida y en mi opinión logró que no tuviera mas una pelea en casi 7 años de práctica. Y por último y no menos importante me ayudó a educarme, el convivir con otras personas de una mejor manera.
Ignacio Librera - Estudiante.
nachoooo_b@hotmail.com |
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Los estudiantes de Karate Shotokan sabemos que hay protocolos a seguir que entre otras cosas nos enseñan cómo anudar nuestro obi; cómo doblar nuestro Karategui; cómo hacer el Seiza; cómo realizar Kihon y que para su correcta realización implican a su vez una determinada relajación y tensión muscular y una determinada forma de respirar; cómo realizar los distintos Katas; cómo hacer Kumite; y cómo comportarnos dentro y fuera del dojo. Con este último grupo de protocolos me estoy refiriendo al Dojo Kun y al Niju Kun.
La cantidad de información a recibir es tanta que el estudio del Karate nunca termina.
Como estudiante de Karate intento seguir esos protocolos dentro y fuera del dojo. En mi caso particular me ayudan a estar más concentrado en las tareas difíciles o tediosas que debo realizar; a ser más paciente y tolerante; a ser humilde y a tener más control de las cosas que pasan a mi alrededor, o sea a estar en kamae.
Creo sin duda de equivocarme que quien se entrene con conciencia en el Arte se convertirá por añadidura en una mejor persona.
Oss
Javier Flórez Uría. Contador Público.
jfu@fibertel.com.ar |
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Podría poner muchas experiencias y conceptos de lo que la práctica del karate ha aportado en mi vida, sin embargo siempre terminaría haciendo referencia al mismo concepto que define lo mejor que dicha práctica me ha dado: Equilibrio.
Comencé a practicar allá hace mucho cuando tenía 12 años, era un gordito patadura para el fútbol, sin embargo esa gente que pasaba en el club con sus equipos blancos me llamaban la atención. Por aquellos momentos, más que alguna película de “karate kid” o alguna de Chuck Norris, no había mucha referencia o detalle sobre esta práctica (la publicidad nunca fue nuestro fuerte).
Sin embargo por vaya a saber que cosas, no se podía practicar siendo menor, no fue sino hasta la llegada de la democracia que por fin pude anotarme en las clases de sensei Andrés Cedrón, y desde entonces cada clase ha sido algo especial para mí. Siendo hijo único, nieto único y criado por abuelos, los berrinches y caprichos estaban a la orden del día. Así que lo primero que me enseñó karate, fue la humildad, el saber escuchar y aprender de todos, de mis maestros y de mis compañeros de práctica.
En lo personal, me ayudó a mantener un camino donde veo que todo lo que nos rodea tiene algo para enseñarnos y que las metas siempre se alcanzan, lo único que cambia es la cantidad de esfuerzo que debemos poner para alcanzarlas.
En todos los aspectos de la vida (profesional, personal, afectivo..) la práctica de karate me ha marcado dándome el temple para enfrentar cualquier situación, sin perder la calma, sin pensar que algo va a ser más fuerte que yo; yo soy el único que marca la diferencia entre la victoria y la derrota, si estoy preparado, de seguro llegaré al resultado que espero, sino.. entonces es solo porque me falta más práctica y esfuerzo.
Si bien no siempre he acudido al dojo con regularidad, siento que sigo practicando donde quiera que esté, si no voy a clases por cuidar de mi familia o por tener que estudiar, eso también me lo enseñaron mis maestros, que siempre hacían hincapié en cuidar de las metas mayores y que no pueden dejarse libradas al azar, prepararse y dar un buen exámen para dan puede ser una hermosa meta, pero mejorar la calidad de vida de mi familia y la mía personal, es algo más grande aún y que me da la satisfacción de estar peleando la justa correcta para ese momento.
En lo profesional y laboral, la simetría con la práctica de karate ha estado presente, alguna vez alguien me dijo que llegar a tener el cinto negro no era la meta, sino, el principio del camino; eso me hizo entender que siempre nos estamos preparando para empezar, donde otros ven el final, uno debe ver el principio de otro camino, debo esforzarme por llegar a merecer dar el primer paso de ese nuevo sendero.(nota personal: creo que en mi caso exageré con la modestia.. mientras todos sueñan con llegar a 1er dan, yo siempre quise ser 1 kyu, quizás porque el dan sería verme igualado con personas que admiro y siento que no estoy a su altura en lo que respecta a la práctica..jeje)
Podría seguir nombrando muchos ejemplos en los que la práctica de karate ha cambiado mi forma de ver las cosas y enfrentar los retos, pero básicamente es eso, mantener el equilibrio más allá de las circunstancias, y que ante una situación que me provoque una duda… siempre alguna de las partes del dojo-kun, me da la respuesta de las acciones a tomar.
Oss…
Tideo Mato. Informática y Sistemas.
tideo@adinet.com.uy |
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Mi experiencia:
Comencé a practicar Karate hace ya unos años. Llegué al Dojo por primera vez sin saber bien por qué estaba yendo. Llegué por motivos tan poco nobles como "quiero hacer ejercicio y este lugar queda más cerca que el gimnasio". El Dojo quedaba al lado de mi casa por lo que escuchaba a los estudiantes durante la práctica de los sábados y esto había despertado mi curiosidad...Por qué gritan tanto?!”. Así fue un buen día movida por la curiosidad y la búsqueda de mejorar mi estado físico haciendo el menor esfuerzo posible llegué al Dojo de Sensei Daniel Maehamasaki. No tenía idea de lo que iba a encontrar y no tenía demasiadas expectativas tampoco, pero lo que encontré cambio radicalmente mi mundo interior.
Como la mayor parte de los practicantes, llegué al Karate por motivos absolutamente diferentes a encontrar lo que el Karate realmente ofrece. Encontré que mejoró mi capacidad de concentración, encontré una comunidad de gente increíblemente generosa pero por sobre todas las cosas encontré una forma de incluir en mi rutina la consabida búsqueda del equilibrio. Cada movimiento, cada respiración, cada una de las palabras del Dojo Kun alimentan diariamente ese estado mental de quietud interior que nos permite estar en paz pero siempre alertas.
Llegué al Dojo con un trabajo que me gustaba, pero no demasiado, una relación en franco deterioro y un estado mental que no estaba ni cerca del sosiego. En estos años de práctica, pude encontrar un espacio de mayor reflección y autoconocimiento que me permitieron cambiar de trabajo, encontrar el coraje para seguir mis sueños y la paz para entablar mejores vínculos con mi mundo y la gente que me rodea. Hoy vivo en Filadelfia, dejé mi trabajo quasi-satisfactorio y estoy sola pero me siento más viva que nunca. Soy una persona diferente después de la práctica y creo que es un proceso que empieza el día que uno llega al Dojo y continúa por toda la vida.
Hoy, cuando me preguntan como logro mi buena disposición interior, como lidio con los cambios y los golpes digo, sin mentir, que el sentido del humor y el Karate me salvaron de una existencia gris.
Marina Diaz Ibarra. Economista (MBA Candidate 2012 – The Wharton School).
sonicmarina@hotmail.com |
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La práctica de mi Karate Do, fundamental en mi vida.-
Respecto a mi trabajo, me sirve para focalizarme más en lo que estoy haciendo.
En cuanto a lo personal y afectivo a la vida, me ayuda a conocerme más a mi mismo. Mental, espiritual y físicamente.
Me sirvió para desarrollarme mucho como persona, teniendo mayor respeto hacia los demás y ser más correcto. Además de ser más observador y analítico.
Sebastian. Traductor
sebastiangowda@gmail.com |
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Mi experiencia personal de logros con mi práctica de Karate-Do
- El entrenamiento de karate me exige tener la "mente en paz" y mantenerme enfocado durante la práctica. Esto me ha ayudado a poder manejar situaciones muy complejas o múltiples proyectos en paralelo en forma exitosa en mi trabajo, evitando "distracciones" o pérdidas de energía en temas superfluos o no críticos.
- En mi vida personal hay cuatro valores fundamentales que la filosofía de karate me ha ayudado a incorporar o reforzar: 1) el esfuerzo como la base para tratar de superarme 2) honestidad, con el entorno y con uno mismo, 3) el respeto para poder convivir en armonía y 4) el autoestima y seguridad en mi mismo que genera el logro de un equilibrio físico y mental
- El karate me ha ayudado a mirar en mi interior, sentirme sano, conectado y parte de un universo que funciona en armonía desde el inicio de la vida.
José A. Sambade Cives. Ingeniero Electrónico
jcives@hotmail.com |
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